Thrash Rally es un juego de carreras de Rallies desarrollado por Alpha Densi (conocidos por ser los responsables de la saga World Heroes y de Magician Lord) y distribuido por SNK para máquinas recreativas NeoGeo en Diciembre de 1991y para NeoGeo CD en Octubre de 1994.
Nos encontramos con un videojuego de rallies que nos presenta una vista cenital, formato no novedoso pero que tendría su momento álgido a principios de los 90 y que tendría en World Rally Championship su máximo exponente. Thrash Rally cuenta con dos tipos de competiciones distintas: El Campeonato del Mundo de Rallies y el París-Dakar.
El sistema de juego es muy similar en ambas competiciones, aunque varían en su organización. En el Mundial de Rallies escogeremos entre 6 coches distintos y competiremos en cinco rallies que estarán divididos en un número variante de etapas, teniendo el sistema de clasificación por puntos. El tipo de carrera es contrarreloj, de tal manera que tendremos un tiempo límite para acabar el rally, con los típicos «checkpoints», representados por cada una de las etapas.
En el caso del París-Dakar nos encontramos con una única carrera dividida en seis etapas. Aunque pudiera parecer un modo más corto, no es así, ya que nos encontramos con unas etapas más largas y tres tipos de vehículos más para escoger: motocicleta, camión y buggy. Los vehículos hacen clara referencia a vehículos reales (Lancia Delta, Mitshubishi Pajero, Toyota Celica, Nissan Skyline, Citröen ZX y Porsche 911), aunque por tema de derechos se modificaron ligeramente los nombres, una práctica muy habitual por aquella época para abaratar costes.
La naturaleza arcade del título (y por regla general de los juegos de SNK), simplifican el control a aceleración y frenado, aparte del control de la dirección del vehículo con el joystick. Aún así tendremos que controlar los distintos terrenos sobre los que estemos y los grados de cada curva, para evitar equivocarnos con el derrape y terminar estampados contra un muro. Por otro lado, tendremos que evitar a los vehículos reales, que no responden a un patrón fijo preestablecidos, por lo que tendremos partidas distintas cada vez.
A nivel técnico destaca lo colorido de sus gráficos, con escenarios representando claramente las distintas zonas por donde transcurre la carrera. Los coches, a pesar de la vista cenital y lo pequeño de su tamaño, son fácilmente reconocibles. Por otro lado, la rapidez de movimientos y animaciones, hace de Thrash Rally uno de los videojuegos de rallies más trepidantes que podemos destacar de aquella época. Como suele ser habitual en los juegos de NeoGeo, el apartado sonoro esta muy bien cuidado tanto a nivel de música como en la variedad en los efectos sonoros propios de la carrera.
En este vídeo podéis ver como es el juego:

En esta ocasión vamos a recordar uno de los videojuegos que supondría uno de los mayores éxitos de la recién estrenada
Para jugar a Excitebike podremos elegir entre tres modos distintos. En el modo A, correremos solos en la pista y nuestro único enemigo será el tiempo. En el modo B, aparte de tener al reloj en nuestra contra, habrá otros motoristas en carrera que no dudarán en impedirnos llegar a la meta en el tiempo establecido. Por último, tenemos el Design Mode, donde se puede modelar un circuito a medida eligiendo los saltos y obstáculos pero, por desgracia, esto solo tenía sentido en el caso de poseer el Famicom Data Recorder que permitía grabar los circuitos en cassette y que sólo fue lanzado en Japón.
De inicio, el objetivo principal del juego es clasificarnos para el campeonato final de Excitebike, para lo que tendremos que ir obteniendo una clasificación mínima de tercero en las eliminatoria previa, pasando a disputar la misma pista pero en modo Excitebike. De esta manera, el juego nos irá mostrando el tiempo a batir, aunque si dominamos el juego y queremos aumentar la puntuación, podremos intentar batir el récord absoluto.
El control resulta verdaderamente simple, pero requiere de un gran dominio para poder tener resultados óptimos. La dirección de nuestra moto será definida por el eje de abscisas de la cruceta (moviendo el vehículo de arriba a abajo). Para la aceleración tendremos dos opciones, una aceleración normal con el botón A y una mejorada con el botón B, pero que sobrecalienta la moto (¿se os ha venido el KERS a la cabeza?). En el caso de que nos pasemos de la temperatura límite, nuestra moto se detendrá durante un cierto tiempo y tendremos que esperar a que se enfríe, aunque se enfriará directamente si pasamos sobre una flecha.
Teniendo en cuenta de las fechas de las que hablamos, lo que sorprendió gratamente del videojuego fue la tremenda velocidad del mismo, haciéndolo un juego realmente entretenido. Sin embargo, eso no quita que los gráficos del título sean de bastante mérito, reflejando el ambiente de una pista de motocross. A nivel sonoro nos encontramos con las limitaciones hardware de la época, pero cuenta con una buena combinación del sonido del motor (que, sorprendentemente, no resulta muy molesto) y los efectos sonoros típicos de los videojuegos de plataformas al realizar los saltos.
En poco tiempo se convertiría en uno de los videojuegos más carismáticos de la NES (sobre todo teniendo en cuenta la carencia de títulos del género), por lo que Nintendo iniciaría una saga. De manera exclusiva en Japón mediante el sistema online de Satellaview, se lanzaría una versión bajo el título de Excitebike: Bun Bun Mario Battle Stadium, en el que los pilotos son sustituidos por los personajes de
A casi todos los aficionados de los videojuegos de plataformas con una cierta edad, le sonara
Tomamos el rol de un policía de la época Heian (último periodo de la historia clásica japonesa), que debe defender su ciudad de la invasión de un ejército de aliens. El sistema para acabar con ellos es rudimentario pero efectivo, nuestro protagonista tendrá que cavar agujeros en el suelo, esperar a que caiga un alien dentro y rellenar dicho agujero después. Esta operación ha de hacerse lo más rápidamente posible, ya que los aliens podrán salir del agujero pasado un cierto tiempo, si éste no ha sido tapado.Nuestro personaje perderá una vida si un alien entra en contacto con él y existe un tiempo límite que, una vez superado, provocará la aparición de una cantidad ingente de aliens hasta que es imposible acabar el nivel.
Como os podéis imaginar por la fecha de lanzamiento, el apartado técnico era muy simple, sin embargo eso repercutió en un gran dinamismo y una buena respuesta de las animaciones. En versiones domésticas posteriores se mejoró el apartado gráfico aunque sin influencia apenas en el sistema de juego, por lo que en muchos casos se ha limitado a aumentar los detalles de los escenarios, sin cambiar la esencia del título. Asimismo, en posteriores versiones se añadiría banda sonora y mejores efectos de sonido.
A mediados de la década de los 90, era difícil darle un toque de originalidad a un videojuego de lucha, debido a la gran cantidad de títulos diversos que aparecerían a partir de
Un meteorito ha caido en la Tierra devastándolo todo y llevando a la civilización a un retraso tal, que los seres humanos que quedan vuelven a reunirse en tribus, con un nivel de avance tecnológico similar a la Edad de Piedra. El impacto también ha provocado cambios en la morfología y características del planeta, por lo que nuevas especies emergen y evolucionan. Dichas especies tienen características sobrenaturales, hasta ser considerados dioses de un diferente aspecto de la naturaleza. Dichos dioses, lucharan por la supremacía en la Tierra.
El planteamiento del videojuego es el clásico de un título de lucha bidimensional, pero con los peculiares protagonistas que hemos comentado. Dichas criaturas se dividen en dos tipos, por un lado nos encontramos con las bestias virtuosas (Sauron, Armandon, Blizzard y Talon), que son dioses de los aspectos de la bondad. Las de la maldad serían las bestias destructivas (Chaos, Diablo y Vertigo).
Aparte de las características de juego para dos jugadores confrontados, Primal Rage cuenta con un modo campaña para un jugador en el que nos vamos enfrentando a cada uno de las demás bestias, con un nivel de dificultad con crecimiento paulatino. Quizá por la escasez de personajes, se implementaría una fase final en la que nos enfrentaremos a todos. Para ello tendremos una barra de vida más grande de lo normal que definiremos con un minijuego antes de la batalla final.
Como es tradicional en los títulos de lucha, cada uno de los personajes tienen sus propias características de lucha. La forma de ejecutar los golpes difiere de otros títulos similares, ya que no se basan en el movimiento del joystick y luego pulsar un botón sino, de forma inversa, pulsar los botones pertinentes y entonces realizar el movimiento. En posteriores revisiones de la máquina se volvería al método tradicional. En el escenario podremos ver varias tribus de seres humanos adorando a su Dios, que podrán ser devorados para recuperar energía.
A nivel técnico destacan la calidad de sus gráficos de corte realista. Las distintas bestias tienen un modelado muy detallado y cuentan con un «efecto 3D» bastante efectivo y que encaja perfectamente con los escenarios. Las animaciones de las bestias son bastante suaves, lo que ayuda también a una experiencia realista, combinado con unos escenarios muy dinámicos. A nivel sonoro también nos encontramos un trabajo correcto, sobre todo en lo que se refiere a los efectos en la lucha.
Tomamos el papel de un piloto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, que tiene que realizar diversas misiones en distintos puntos del planeta: Libia, Golfo Pérsico, Europa Central y el Cabo Norte. De esta manera tendremos un gran repertorio de misiones inconexas entre sí. Cabe destacar que dichas misiones se adecuan a las supuestas características de indetectabilidad del avión, de tal manera que en buena parte de ellas lo importante será conseguir los objetivos sin ser detectado por el enemigo.
Estas características influirán directamente en la experiencia de juego, ya que nos encontramos ante un avión más lento y menos maniobrable que los de otros simuladores de la época, teniendo menos momentos de confrontamiento directo. Para no ser detectados tendremos que evitar volar rápido, estar a una altura excesiva o tener los compartimentos de disparo abiertos durante demasiado tiempo. Para controlar esto, tenemos en nuestro panel de control un indicador que nos mostrará el nivel de «ocultamiento» que tenemos en cada momento.
Así, cobra especial relevancia en este juego la planificación previa de la misión para encontrar las rutas más seguras. Sin embargo, de vez en cuando habrá elementos externos que nos obligarán a cambiar de planes en pleno vuelo, como puede ser la aparición de un avión enemigo que no esperamos. Evidentemente, podremos intentar atacarlo pero, por las características de nuestra nave, lo inteligente será intentar despistarlo y volver sobre territorio seguro.
A nivel técnico también nos encontramos con aspectos más que interesantes, ya que nos encontramos con unas grandes superficies de terreno, donde nuestro avión se mueve en un entorno tridimensional muy destacado para su época. Sus desarrolladores pusieron especial empeño en la optimización del código para que los movimientos fueran muy fluidos a pesar de las limitaciones de las máquinas de la época. Por otro lado destacan ciertas escenas intermedias, que cambiarán según el desarrollo de nuestras misiones y que ayudan a hacer más ameno al título. Sin embargo, el sonido es bastante pobre, limitándose prácticamente al ruido del motor que, como podréis imaginar, con un speaker es más molesto que otra cosa. Sin embargo, esto no estropea el conjunto, siendo uno de los simuladores más destacados de la década de los 80.
Con la década de los 90 recién estrenada, desde Nintendo sabían que con el personaje de Mario era un filón muy jugoso que explotar, aparte de sus sagas estándares. Es así como en 1990 aparecería Dr. Mario, un videojuego encuadrable en el género del puzzle y que, básicamente, tomaba la aparición del famoso fontanero como una disculpa mercadotécnica. El diseño del título fue capitaneado por el propio
La pantalla de juego nos presenta una botella con una gran cantidad de virus en su interior de diferentes colores. La única manera de acabar con ellos es utilizando las píldoras que va lanzando Mario en la botella. Dichas píldoras tienen cada mitad de un color, correspondiente a los colores de los virus para los que son efectivas. De esta manera, si conseguimos alinear cuatro bloques del mismo color (ya sean porciones de cápsulas o virus), la alineación desaparecerá. Para esto podremos rotar la píldora en busca de la posición más conveniente.
Dr. Mario cuenta con 21 niveles en los que el número de virus iniciales aumenta progresivamente. Podremos pasar de nivel cuando acabemos con todos los virus de la botella y perderemos en el caso de que las píldoras terminen por bloquear el cuello de la botella. Un interesante añadido del videojuego es la inclusión de un modo multijugador en el que pueden participar hasta dos «doctores». Esta modalidad es «al mejor de 3» y se vence al vaciar de virus la botella antes que el contrincante.
A partir de ahí se desarrollarían diversas versiones para las diferentes consolas de Nintendo. La primera llegaría en 1994 con Tetris & Dr. Mario que daba la posibilidad de jugar a los usuarios de la
Jordan Mechner es un neoyorquino nacido en 1964, que a principios de los 80 recalaría en la Universidad de Yale para realizar sus estudios de psicología (los cuales acabaría en 1985). Cuando aún era estudiante universitario, programaría con un
Sin embargo, la carrera de Jordan Mechner no ha sido tan prolífica como la de otros grandes del videojuego. De hecho, su siguiente videojuego no llegaría hasta cinco años después, eso sí, sería el título que lo encumbraría:
De nuevo habría una importante pausa en su producción y no sería hasta 1993 cuando publicaría
Desde su nueva compañía, se centraría en el desarrollo de la aventura gráfica The Last Express. Éste era un proyecto de grandes dimensiones donde se pretendían romper moldes e imponer innovaciones tanto técnicas como argumentales. Sería el primer título del género en desarrollarse prácticamente en tiempo real, así como en utilizar una novedosa técnica gráfica que pretendía asemejarse al «art noveau» francés. La crítica recibió el título con grandes elogios, pero estaría muy pocas semanas a la ventas debido a los problemas de Broderbund, su distribuidora, lo que limitó su producción y promoción y lo haría quedar total e injustamnete desapercibido.
Tras este varapalo, en 1999 Jordan Mechner volvería al trabajo participando en el diseño de Prince of Persia 3D, con los derechos ahora en manos de Real Orb Entertainment. Sin embargo, el título decepcionó a muchos de los seguidores de la saga, por lo que en 2001 decidiría unirse a Ubisoft para relanzar la saga. La idea de Mechner era mostrar un concepto de juego renovado y que interesara a los nuevos jugadores en la saga. De esta manera llegaría Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo, uno de los videojuegos más vendidos de 2003 y que arrasaría en los Interactive Achievement Awards (DICE) con doce nominaciones y ocho premios. También tendría mucho éxito en su actividad paralela, ya que escribiría y dirigiría el corto Chavez Ravine: A Los Angeles Story, con el que conseguiría el premio IDA al mejor corto.
En 2010 tiene otro año de gran actividad. Por un lado, participa como guionista en la adaptación cinematográfica de Prince of persia: Las Arenas del Tiempo, con Jake Gyllenhaal como protagonista y Mike Newell como director. Además, durante este año se publica su primera novela gráfica, Solomon’s thieves, con ilustraciones de LeUyen Pham y Alex Puvilland. De esta manera, se ve el futuro muy esperanzador para mechner, un maestro de los videojuegos que, con apenas seis títulos ha llegado a ser uno de los más grandes de la historia.
Tras el enorme éxito mundial de
Manejamos una nave con forma de serpiente que se mueve a lo largo de un laberinto muy similar al de Pac-Man, donde también se mueven otras tres naves manejadas por la CPU de la máquina. Podremos disparar con balas con nuestra nave, lo que reducirá la longitud de las otras naves. Si una nave es más corta que la nuestra (se pone de color verde), podremos destruirla al impactar con ella. Sin embargo, si el enemigo es más largo (se pone de color rojo), nos destruirá en el caso de colisión cara a cara. También podremos destruir otras naves si realizamos los suficientes disparos como para que desaparezca por completo lo que, además, nos dará una mayor puntuación que el otro método. Ocasionalmente aparecerán frutas que también aumentarán nuestra puntuación.
A nivel técnico el videojuego no destaca especialmente. El apartado gráfico de Jungler es muy similar a Pac-Man en un primer vistazo, al igual que el apartado sonoro en el que la simpleza es el denominador común. La inteligencia artificial de los enemigos tampoco es muy destacada, ya que las naves contrarias no utilizan ningún tipo de algoritmo para mejorar sus resultados, sino que se mueven y giran aleatoriamente (lo que, irónicamente, aumenta la dificultad del título). Sin embargo, esto no limita su jugabilidad y las grandes dosis de diversión y adicción que proporciona Jungler.