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Mot (1989)

Pequeño País fue una revista infantil/juvenil que venía como suplemento de fin de semana de el diario El País. Dicho suplemento fue una puerta de entrada al mundo del cómic para la chavalería de finales de los 80 y principios de los 90, ya que incluía una gran variedad de personajes de importantes autores, así como todo tipo de reportajes e información sobre música, cine, videojuegos, etc… De entre los muchos títulos que nacieron en esa revista, Mot fue uno de los más destacados. Con dibujo de Alfonso Azpiri y con guión de Nacho Moreno (autor de los guiones de Goomer y otras colaboraciones como Ricardo & Nacho), Mot empezó a publicarse en 1988 con tal éxito que terminaron por lanzarse hasta seis albumes: Mot, Mot y el coleccionista, Mot y el castillo maldito, Mot: New York, Mot: ¿nunca jamás? y El aprendiz de brujo. La popularidad que estaba obteniendo el cómic entre el público joven y la estrecha colaboración entre Azpiri y diversas compañías de videojuegos con la creación de portadas, hizo que Opera Soft lanzase un videojuego basado en el personaje que se publicó en 1989.

Tras un primer nivel demo en el que vemos como es la vida de Leo y Mot, la aventura que nos propone el videojuego se inicia cuando tenemos a Mot en la casa de Leo tremendamente hambriento y destrozándolo todo en busca de comida. El objetivo será sacarlo de la casa como sea sin que se enteren los padres de Leo. Para ello controlamos a Mot y debemos llevarlo a una puerta espacio-temporal que se encuentra en algún lugar de la casa. El principal problema que tenemos es el hambre feroz de Mot, que provoca que de repente salga corriendo a por comida destrozando todo a su paso. Así tendremos que controlar el nivel de destrucción de la casa, que no se cruce con los padres de Leo y el nivel de paciencia de Leo.

El tercer nivel comienza tras cruzar la puerta espacio-temporal. Leo ha sido secuestrado y Mot debe ir en su rescate. Nos encontramos con una fase más arcade donde a lo largo de 13 subniveles tendremos que dar buena cuenta de todo tipo de enemigo (samurais, gusanos, etc…) que salga a nuestro paso. En el nivel definitivo nos encontraremos en las estancias donde se encuentra Iripza, un computador totalmente descontrolado al que le falta una pieza y debemos reparar. Mot tendrá que ir acabando con los distintos robots que le va mandando Iripza y Leo le debe ir proporcionando bolas-robot que abrirán las compuertas hasta llegar a donde está Iripza.

La programación fue llevada a cabo por José Antonio Morales Ortega y Ángel Zarazaga Escribano, mientras que los gráficos fueron desarrollados por Carlos A. Díaz de Castro y «Gonzo» Suárez. En dicho apartado gráfico se nota, en especial en los primeros niveles, la estrecha colaboración del propio Alfonso Azpiri, de tal manera que los personajes son todo lo fieles que permiten los 8 bits. El proyecto se lanzó tanto para ZX Spectrum, MSX, Commodore 64, Atari ST, PC, Commodore Amiga y Amstrad CPC, destacando la versión ésta última por ser la más equilibrada entre la capacidad de la máquina y el resultado final. Mot fue el gran proyecto de Opera Soft de 1989 y el público le dio una buena respuesta, en buena medida por ser uno de los cómics más populares y aclamados de la época en España.

En este vídeo podéis ver cómo es el juego:

Jai Alai (1991)

La pelota vasca es un deporte tradicional que tiene su origen en la zona norte de España y el suroeste de Francia, siendo popular en ambos países y en diversas localizaciones de América. Este deporte, jugado en frontón o trinquete, tiene diversas modalidades siendo quizá la más popular la de mano, pero una serie de circunstancias curiosas hizo que la modalidad de cesta-punta ganara popularidad a finales de los 80 y principios de los 90. Por un lado, la inclusión de esta modalidad como deporte de exhibición en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992 y por otra, la cabecera de la serie norteamericana Corrupción en Miami, en la que por unos segundos aparecían unos jugadores practicando dicha modalidad.

No sabemos hasta que punto la serie protagonizada por Don Johnson influyó en los programadores de Opera Soft, pero lo cierto es que si ya era un riesgo hacer un videojuego sobre la pelota vasca, más aún lo era en esta modalidad. La cesta-punta se practica con una cesta de mimbre con la cual se coge la pelota, se toma impulso y se lanza hacia el frontón. A esta modalidad también se la conoce popularmente como Jai Alai («fiesta alegre» en euskera) y fue el título que se le concedió al juego.

Jai Alai fue lanzado en 1991 por Opera Soft con versiones para ZX Spectrum, Commodore 64, Amstrad CPC, Amstrad PCW, MSX, Commodore Amiga, Atari ST y PC. De la parte de la programación se ocuparon Daniel Gutiérrez González, que ya participó en Emilio Butrageño ¡Fútbol!, y José Antonio Morales Ortega, todo un clásico de los últimos lanzamientos de Opera Soft con títulos como La Colmena, Mutan Zone o Sirwood.

Captura de la versión de PC

El juego nos plantea partidos simples o campeonatos en dos frontones a elegir: el Miami Arena (con clara alusión a la serie de televisión) o el Euskal Jai (situado en Pamplona), sin mayor influencia que la de diferencias estéticas. Además, el juego nos permite indicar el número de tantos necesarios para terminar el partido, así como el tipo de árbitro o la dificultad de los jugadores manejados por la computadora.

Dentro de las limitaciones, Jai Alai intenta traer todo el reglamento del deporte en el que se inspira. El objetivo fundamental del juego consiste en recoger la pelota lanzada por el equipo contrario y lanzarla contra el frontis. Si la pelota bota dos veces o más antes de ser recibida se considera que el equipo receptor ha cometido falta. Hay que tener en cuenta que la pelota siempre tiene que tocar la pared frontal (frontis) antes de botar en el suelo aunque también podrá botar en la pared lateral, considerándose bote ilegal si da en el suelo antes que en el frontis y rebote ilegal si da en la zona baja del frontis. Por último, si la pelota bota fuera de los límites el equipo que lanza habrá incurrido en falta y en el saque ha de botar necesariamente y en su primer bote, entre las líneas de falta y pasa.

Captura de la versión de Amstrad PCW

Todo esta normativa que hace el deporte muy dinámico había que implementarlo en un videojuego, por lo que el momento de la recepción se vuelve más lento que en la realidad para poder realizar las operaciones necesarias. Para ello, contamos con marcadores de fuerza y ángulo de los tiros. La dirección lateral la seleccionamos moviendo el joystick derecha e izquierda, la altura la seleccionamos el joystick verticalmente de forma invertida y el botón de acción da la fuerza del tiro indicado en los marcadores correspondientes. para dar la fuerza del tiro. Además, cuando una pelota quede lejos de nuestro alcance, nuestros pelotaris podrán saltar tanto vertical como horizontalmente para intentar alcanzar dicha pelota lejana.

Esta compleja implementación del control hacía perder cierto dinamismo a la partida, pero los programadores le dieron una vuelta de tuerca introduciendo el Modo Armas, que más bien es un modo con items que pueden encontrarse en la pista y posteriormente utilizarse. Dichas armas están representadas con iconos de tal manera que la letra M es un imán, la letra I provoca invisibilidad a la pelota, la letra E proporciona superfuerza, la letra C provoca cambio de turno, la calavera hace las veces de patata caliente y provoca la pérdida del punto de quien tenga la pelota tras un tiempo determinado, y la letra D hace de antídoto ante un ataque de arma por parte del rival.

Captura de la versión de ZX Spectrum

A nivel técnico y jugable, prácticamente todas las versiones son iguales. Las diferencias se encontraban en la cantidad de detalles gráficos que se implementaban en cada máquina, a fin de exprimirlas al máximo sin perder rendimiento. Esto hace que los gráficos diseñados por Adolfo Gutiérrez González y Carlos A. Díaz de Castro tengan un salto de calidad en las versiones de 16 bits, pero contamos con una experiencia jugable similar en todas las versiones.

El juego era todo un esfuerzo técnico de los últimos años de Opera Soft, pero en 1991 estaba ya en plena crisis con el salto a los 16 bits y la popularización de las consolas. De esta manera, aunque el juego fuera loable, no tuvo una temática lo suficientemente atractiva como para que pudiera ser el salvavidas que la compañía necesitaba.

En este vídeo podéis ver cómo es el juego:

Mundial de Fútbol (1990)

En el ocaso de Opera Soft, en un intento de reflotar la mala situación que estaba atravesando, la compañía española intentó crear un subsello especializado en títulos deportivos, Opera Sport, que intentaban ser impactantes y que consiguieran ventas rápidas. Por un lado se buscaron licencias jugosas como con Poli Díaz o Angel Nieto Pole 500, por otro la inclusión novedosa de ciertas disciplinas olvidadas por el mundo del videojuego con Jai Alai, y por último, en el caso que nos ocupa, aprovecharse de la celebración de un gran evento como puede ser el Mundial (eso sí, sin licencias oficiales), que por 1990 iba a celebrarse en Italia.

Todo sonaba muy bonito pero, como hemos indicado al principio, la situación de Opera Soft no era nada buena y necesitaba lanzar muchos juegos con muy poco personal. Esto provocó múltiples retrasos que acabaron con la cancelación de las versiones de Atari ST, Commodore 64 y Commodore Amiga; y con un lanzamiento que tuvo que hacerse meses después de la celebración del Mundial, por lo que la fecha no era propicia. Aparte, concretamente Italia 90 tuvo más de una decena de lanzamientos de diversas compañias y para diferentes plataformas (ya fuese con licencia oficial de la FIFA o no), por lo que se llegaba tarde y con un mercado saturado. Finalmente, Mundial de Fútbol salió a finales de 1990 para PC, Amstrad CPC, ZX Spectrum, MSX y Amstrad PCW.

Mundial de Fútbol nos da tres opciones de juego: Práctica, con la aparición de un único equipo para tomar manejo de los controles; Premundial, que nos permite realizar un partido amistoso entre dos selecciones; y Mundial, que respetaba el calendario oficial de Italia 90. Por la carencia de licencias, los jugadores de los distintos equipos no tienen nombre, pero están identificados por su dorsal, cada uno con sus propias características definidas en nueve atributos distintos. Aparte, también se pueden elegir entre tres formaciones tácticas, lo que nos da un resultado bastante completo para la época en lo que a configuración táctica se refiere.

Los partidos, con duración configurable entre 5, 10 y 15 minutos, nos presentan una perspectiva cenital que nos recuerda poderosamente a juegos como Tehkan World Cup o Kick Off. De hecho, los programadores del mismo, Carlos Díaz de Castro y Ángel Zarazaga, declararon que en su momento se jugaba mucho a este último en las oficinas de Opera Soft. Herencia de esto es una experiencia de juego muy vertiginosa, en especial en la versión de PC, y que acercaba la experiencia al terreno arcade. No obstante y a pesar de las dificultades en su desarrollo, nos encontramos con un juego hecho con mimo y dedicación, con muchos elementos que se obviaban en otros títulos coetáneos como las tarjetas, el cansancio, las sustituciones… y una gran variedad de movimientos (cabezazos, entradas, tiros con efecto…) a pesar de contar con un único botón de acción.

A nivel técnico nos encontramos con un título más que correcto, muy destacado en las versiones de 8 bits (en especial en la de CPC) y más normalito en la de PC, que no dejaba de ser una conversión, aunque contaba con la posibilidad de utilizar tarjeta gráfica VGA de 256 y evitar la condena del CGA habitual de los videojuegos para MS-DOS de la Edad de Oro del Soft Español. Por otro lado, detalles como escenas cinemáticas introductorias o la inclusión de los himnos nacionales, dan buena cuenta del trabajo profesional que se hizo a pesar de las dificultades.

Mundial de Fútbol probablemente fue uno de los mejores videojuegos de fútbol hechos en España hasta la fecha y no quedaba en una posición baja en términos de calidad en la orgía de títulos que se lanzaron en 1990. Sin embargo, su lanzamiento tardío fue su condena y ni siquiera la excelente portadada de Alfonso Azpiri pudo evitar un batacazo en ventas al que se le unió a final de año el de Poli Díaz, agravando la situación económica de Opera Soft que, junto a la marcha de varios miembros destacados, abocaba a la empresa a un cierre que llegó en poco tiempo.

En este vídeo podéis ver cómo es el juego:

Ángel Nieto Pole 500 (1990)

Cuando la crisis del salto a los 16 bits llegó a las compañías clásicas de la Edad de Oro del Software Español, intentaron a malas penas sobrevivir a base de reutilizar fórmulas que funcionaran en el pasado. De igual manera que Topo Soft reescribió Perico Delgado Maillot Amarillo para crear Tour 91, Opera Soft decidió recuperar la asociación de una imagen conocida a su videojuego. Además, la compañía española pasaría a basar sus lanzamientos en el ámbito deportivo, sacando el sello Opera Sport.

Dos años atrás Dinamic había lanzado Aspar GP Master y había sido todo un éxito de ventas, así que desde Opera decidieron que no había nadie mejor que el 12+1 veces campeón del mundo de motociclismo: Ángel Nieto. Sin embargo, la elección del zamorano también era un tanto extraña. Por un lado, Nieto se había retirado más de un lustro antes y en el juego iba a enfrentarse con los corredores que estaban en su punto álgido en 1990. Por otro, dando aún más rareza al título del juego, Ángel Nieto jamás había corrido en la categoría de 500 cc e, incluso, algunos de los circuitos que aparecen, ni siquiera existían cuando él corría.

Esto hace pensar que el cierre del trato con Ángel Nieto es posterior al desarrollo del videojuego, ya que en el juego en sí no hay ninguna referencia al piloto (de hecho, en la pantalla de carga no aparece su nombre en el título).

Pasando al juego en sí, estamos ante un clon del Hang-On de SEGA, pero quitándole parte de su espíritu arcade e intentando dotarle de algo más de profundidad. Contamos con el Modo Mitin, que permite correr una carrera individual y el, más interesante, modo Mundial que permite competir en los 16 circuitos e ir acumulando puntos en el Campeonato del Mundo de Motociclismo.

Antes de cada carrera, hay que configurar nuestra moto. Para ello hay que comprobar la meteorología para saber si montamos neumáticos slicks, mixtos o peludos, ya que si no elegimos sabiamente, nuestro piloto terminará por los suelos en cada curva. Por otro lado, hay que estudiar la morfología del circuito correspondiente para elegir la relación del cambio de marchas que afectará a nuestra aceleración: larga para circuitos con pocas curvas y corta para los más enrevesados.

Una vez que estamos en carrera, tenemos la famosa perspectiva que nos presentaba el título de SEGA y pasaremos inmediatamente a estar en la última posición – no existe ronda de clasificación – intentando ir adelantando a los demás corredores antes de que se acaben las vueltas que hemos definido que tendrá la carrera.

A la hora de pilotar, hay que hacer una diferencia entre las versiones de 8 y 16 bits. Si bien en todas el control responde bien, es sencillo y bastante fluido, lo cierto es que por las características del juego, las versiones de 8 bits van demasiado lentas, lo que hace la experiencia más tediosa (y fácil), mientras que en las de 16 bits va a la velocidad que debería.

La dificultad, como solía pasar con los juegos de la época, está alta de más. Aunque el control de la moto es sencillo y las curvas se toman fácilmente, la dificultad se centra en los impactos con otros rivales, lo cual nos ralentizará, sobre todo cuando éstos nos «atraviesan» desde atrás sin que podamos evitarlo, ya que no sabemos por donde nos vienen. Por otro lado, la inteligencia artificial es muy simple y se basa en que los pilotos controlados por la máquina van más lentos en ciertos puntos del circuito. Por tanto, el éxito en el juego se basa en memorizar estos puntos y procurar encontrarse cerca de otras motos al llegar a los mismos (los pilotos controlados por la computadora tienden a estar siempre cercanos a nosotros independientemente de nuestra pericia).

 

A nivel técnico tenemos unos sprites muy y bien definidos, lo que le da un buen aspecto pero lastra el rendimiento en las versiones de 8 bits. Los circuitos están bien representados en lo que se refiere a su trazado y cada uno de ellos cuenta con un detalla para asociarlo al lugar correspondiente (el monte Fuji en el circuito de Suzuka o las botella de Tío Pepe en el de Jerez). Sonoramente, las versiones de 16 bits – sobre todo la de Amiga – se encuentran muy por encima, con una buena simulación del ruido del motor y una banda sonora que, aunque cansina, casa bien con la sensación de velocidad.

En este vídeo podéis ver cómo es el juego:

Olympic Games 92 (1992)

Olympic Games 92 coverEn pleno ocaso de la Edad de Oro del Soft Español, principalmente con la llegada de los 16 bits y las consolas de forma masiva, cada una de las grandes compañías españolas iba sobreviviendo como podía. Mientras que Dinamic se encontraba en plena reformación a Dinamic Multimedia, Opera Soft con escasos medios decidió crear dos subsellos con los que intentar llamar la atención: Opera Sports y Opera Plus. Bajo este último, cuya denominación intentaba evocar un paso adelante hacia los 16 bits, se lanzó un único título, Olympic Games 92, que a la larga sería el último título de Opera. Dicho juego intentaba aprovechar el tirón que estaba provocando los Juegos Olímpicos que en 1992 se celebraban en Barcelona.

Olympic Games 92 screenshot 01Olympic Games 92 era un título desarrollado realmente por la pequeña compañía True Emotions (más conocidos por sacar Super Sextris un año más tarde) de forma exclusiva para PC, y que fuera de España se distribuyó bajo el título de International Athletics bajo el sello de Zeppelin Games. La estructura del videojuego es muy similar a otros títulos del subgénero olímpico, con ocho disciplinas distintas que pueden practicarse bien individualmente o todas en una competición que va por loops, de forma similar a los videojuegos arcade, con dificultad creciente.

Olympic Games 92 screenshot 04El título se basa en alcanzar marcas mínimas en cada prueba, pero cambia un poco el concepto de «machacabotones» clásico de los videojuegos basados en el evento olímpico y se basa en barras de energía que hay que utilizar de distintas maneras según el evento. En los 100 metros lisos, simplemente habrá que colocar la barra en el máximo de velocidad posible sin pasarse, ya que si no volverá a estar vacía con la correspondiente reducción de velocidad. Cada cierto tiempo esta barra volverá a bajarse solo, por lo que habrá que volver a situarla en la zona alta para mantener el ritmo. En los 110 metros vallas, el sistema es similar, solo que la barra no baja ya que tendremos que estar pendientes de dar al botón de acción para saltar cada una de las vallas. En esta última modalidad se podrá configurar además si tenemos un límite de vallas derribadas para la calificación.

Olympic Games 92 screenshot 03En el salto de longitud contamos con tres tentativas y, aparte de la barra de velocidad, hay una barra de salto que indica el ángulo de salida del salto y que determinará nuestro impulso al realizarlo. De igual manera ocurre en el triple salto, donde tendremos que coordinar el movimiento de salto hasta tres veces fijándonos en la posición de los pies de nuestro atleta. El lanzamiento de jabalina tiene un sistema de control muy similar, pero habrá que adelantarse un poco a la zona de lanzamiento debido a la inercia de la carrera.

Olympic Games 92 screenshot 02El salto de altura requiere de que coloquemos inicialmente el listón a una altura determinada para, posteriormente, tener una mecánica similar a la de las otras pruebas. De igual manera pasa con las pruebas de peso y disco, en las que de nuevo tenemos la combinación de ambas barras. Como curiosidad, podemos indicar que existe la posibilidad de uso de dopping en nuestros atletas, con una mejora sensible del rendimiento pero con el peligro de ser descalificados por parte de la organización.

Olympic Games 92 screenshot 05Desde el punto de vista gráfico se nota que Olympic Games 92 se creó pensando directamente para los 16 bits y, sin ser un alarde, cumple sobradamente. El apartado sonoro desentona más, al utilizar una música machacona que no cuadra mucho con la temática y unos efectos muy simples y escasos.

El juego en su conjunto no está nada mal y ofrecía un sistema de control con algo de originalidad aunque con las mismas bases que otros títulos similares. Por desgracia para la gente de Opera, el juego pasó por las tiendas sin pena ni gloria y se perdió en un mercado que ofrecía hasta cinco juegos para PC basados en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. De esta manera Olympic Games 92 fue la puntilla que terminó de matar una de las compañías más carismáticas del software español de los 80.

En este vídeo podéis ver cómo es el juego:

La Colmena (1992)

Que nadie se confunda, a pesar del título y de su origen español, no tiene nada que ver con la novela de Camilo José Cela, ni mucho menos. La Colmena fue una especie de experimento a la desesperada por parte de Opera Soft, por aquella época renombrada como Opera Plus, cuando ya se encontraba a punto de confirmar su cierre. En vistas de que la compañía no conseguía competir con sus juegos clásicos en un mercado, en el cual el salto a los 16 bits estaba prácticamente finalizado, probablemente intentó sacar buenas cifras de ventas apelando a nuestros instintos más bajos.

La Colmena es un videojuego para adultos, que hace las veces de un juego de mesa con cierta carga erótica, en el que, por turnos, a los jugadores se les va planteando en la pantalla distintas pruebas y retos a realizar, con el denominador común de intentar caldear el ambiente. El juego fue distribuido para Amiga y PC, proyectándose una versión para Atari ST que no llegó a ser lanzada.

El título se encuentra altamente influenciado por el juego de tablero La Pirámide del Amor, que fue bastante popular en los 80, no tanto por la calidad del juego en sí, como por el morbo y el tabú que suponía. De esta manera, La Colmena está concebida para jugarse con más de dos personas. Tendremos un tablero en forma de colmena por el que nuestras correspondientes fichas tendrán que desplazarse por las distintas casillas. En cada turno, el juego nos planteará una pregunta y tres posibles respuestas, de tal manera que si la acertamos seguiremos avanzando pero, si fallamos, tendremos que realizar el reto que el ordenador nos proponga, que serán pruebas «picantes» pensadas para realizarse con nuestra pareja de juego.

La Colmena cuenta con varios niveles que según, vaya avanzando la partida los retos se volverán más y más subidos de tono. Para pasar al siguiente nivel hay que caer en la casilla central del casino y vencer a la croupier de La Colmena en alguno de sus juegos: póker, ruleta, black jack, dominó, master mind o jack-pot.

Como podéis suponer por lo explicado, La Colmena no supone nada al mundo de los videojuegos a nivel jugable y tampoco lo pretendía. El principal punto a favor del juego se encontraba en la colaboración de Alfonso Azpiri, mítico ilustrador que ya había colaborado con compañías españolas en el diseño de numerosas portadas para los juegos.

En esta ocasión, no se limita a la carátula, sino que el juego se basa en su excelente trabajo y su experiencia en el área erótica. Cada una de las pruebas se encuentra ilustrada con uno de los dibujos de Azpiri, ayudando a La Colmena a tener un valor añadido respecto a juegos de tablero con el mismo público objetivo. No obstante, el trabajo del genial Azpiri no fue suficiente para que La Colmena alcanzara unas ventas importantes en una compañía que pegaba sus últimos coletazos. Ese mismo año, Opera Soft cerraría sus puertas.

Paco Menéndez, el genio

El caso de Paco Menéndez es muy especial. A pesar de tansolo haber desarrollado tres videojuegos en su carrera, probablemente nos encontremos ante el más brillante miembro de la generación de la Edad de Oro del Soft Español. Muchos de los que colaboraron con él lo calificaron como un genio, que nunca se encontraba satisfecho y que requería una constante superación. Paco Menéndez nació en Avilés en 1965 y su interés por la informática comenzó desde muy jovén, aprendiendo a programar en BASIC en un Commodore PET de su instituto, uno de los pocos que contaba con un aula de informática por aquella época. Dos años más tarde, él y sus compañeros Carlos «Charlie» Granados, Camilo Cela y Fernando Rada, estaban en el SIMO toqueteando un ZX Spectrum, lo que llamó la atención a un representante de Indescomp y no dudaría en contratarlos.

El objetivo del equipo de Indescomp era promocionar la llegada de la máquina de Sinclair a España, por lo que el equipo de Paco se puso a trabajar en traducción de diversos programas del mercado inglés. Poco después se pondrían a trabajar en el que sería el primer videojuego desarrollado para la ZX Spectrum junto a La Pulga de Paco Suárez. Ese videojuego sería Fred, un título de plataformas que nos ponía en la piel de un antreopólogo, al más puro estilo Indiana Jones, que se mete en la pirámide de Tootiecarmoon en busca de tesoros. Con este videojuego, que daría el salto al mercado británico, quedaba bien claro la gran calidad de la programación de Menéndez y su grupo, además de su habilidad para explotar al máximo las características de cada máquina.

Poco después, Paco y compañía formarían Made in Spain, donde se pusieron manos a la obra en su primer gran proyecto Sir Fred. Este videojuego er aun título de aventuras enmarcado dentro del género de plataformas, que levantó una gran expectación tanto en España como en Gran bretaña, por un gran apartado técnico. De nuevo Paco volvía a superarse, en este videojuego que nos ponía en la piel de un caballero medieval en busca de su princesa. Made in Spain se convertiría en Zigurat, interesandose en el campo de la distribución, algo que no interesaba a Paco, dejando la compañía poco después del éxito de Sir Fred.

De esta manera recalaría en Opera Soft, una de las empresas más respetadas del sector. Allí comenzaría a desarrollar su gran obra maestra, La Abadía del Crimen. Este videojuego es una adaptación de la famosa novela de Umberto Eco, El Nombre de la Rosa. Para ello contó con la colaboración de Juan Delcán, un arquitecto que se encargaría del diseño de los complejos escenarios de la mítica videoaventura. La Abadía del Crímen era el proyecto más ambicioso, jamás creado en España hasta la fecha, siendo programado exclusivamente por Paco Menéndez en un Amstrad CPC. El videojuego le conseguiría a Paco Menéndez un reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional.

Pero, quizá debido a ese éxito y a ciertos problemas en la distribución del título en Gran Bretaña, los videojuegos dejaron de ser un reto y dejaron de interesarle, así que abandonaría para siempre el sector centrándose en acabar sus estudios de Telecomunicaciones. A partir de ahí se dedicó al desarrollo de un nuevo proyecto, la Memoria Matricial Inteligente, que fuera capaz de almacenar datos y ejecutar instrucciones simultaneamente. Durante nueve años se dedicaría a este proyecto pero la genialidad superó al genio. La enorme presión a la que estaba sometido y la gran inversión que le supuso el proyecto, pudieron con él y se suicidaría en Sevilla en 1999 con tan solo 34 años. D.E.P.

En este vídeo podeis ver un remake de su gran obra, La Abadía del Crímen:

Goody (1987)

Tras el éxito de Livingstone Supongo en 1986, Opera Soft solo tardaría un año en sacar otro de sus más emblemáticos títulos: Goody. Con un aspecto visual al anterior, los chicos de la compañía española le dieron una vuelta de tuerca a la jugabilidad y consiguieron aunar perfectamente elementos de aventura con el más típico plataformas.

En el videojuego tomamos el papel de Goody, un simple raterillo que, cansado de hacer robos menores, decide dar el golpe del siglo y atracar el Banco de España. El objetivo no es nada fácil ya que, aparte de que el Banco cuenta con extremas medidas de seguridad, nuestro protagonista debe enfrentarse a un gorila de un prestamista que no dudará en sacarnos todo el dinero y al policía Rodríguez que hará todo lo posible por hacernos fracasar en nuestra misión.

Nuestro protagonista comenzará con 15 vidas que se iran perdiendo a medida que vayamos siendo atacados por nuestros enemigos (serpientes, policías, albañiles, helicopteros, etc…). Por otro lado también perderemos vidas si nuestro nível de cerveza llega a cero, por lo que tendremos que ir recogiendo jarras de «zumo de cebada» a lo largo de la aventura. Como arma contaremos con ladrillos que podremos lanzar a distancia, definiendo la fuerza del lanzamiento por el tiempo que tengamos pulsado la tecla de acción.

A lo largo de nuestro camino deberemos ir recogiendo distintas sacas de dinero, el cual utilizaremos en la ferretería para conseguir herramientas que nos lleven a la caja fuerte. Por otro lado tendremos que ir recogiendo una serie de cilindros que nos iran mostrando la combinación de dicha caja fuerte. Estos elementos a buscar se repartiran por toda la ciudad por lo que la tendremos que recorrer de arriba a abajo, pasando incluso por las alcantarillas. Como ayuda tendremos una escalerilla de mano, un mando a distancia que controla todos los ascensores de la ciudad y siempre podremos coger el metro para desplazarnos de una manera más rápida.

Técnicamente nos encontramos con un juego que seguía los estándares de los 8 bits en España. Aún así se realizó un buen trabajo dotado de grandes dosis de humor y un cierto caracter localista apareciendo escenarios reconocibles como el Parque del Retiro. Evidentemente la calidad gráfica dependía de la máquina de la que habláramos, existiendo versiones para PC, Amstrad CPC, ZX Spectrum, MSX y MSX2, siendo esta última la de mayor calidad. La secuela no llegaría hasta casi 20 años más tarde con Goody Returns, un videojuego exclusivo para móviles desarrollado por Ebrain Mobile. Por otra parte destaca un remake desarrollado por Coptron Games, el cual podeis descargar vía Computer Emuzone.

En este vídeo podeis ver la versión de Amstrad CPC:

Gonzalo «Gonzo» Suárez, reserva ibérica

Gonzalo «Gonzo» Suárez Girard nació en Barcelona en 1963. Hijo del director de cine Gonzalo Suárez, tras una incursión en la producción publicitaria, empezó a trabajar con él en películas como El Jardín Secreto o Epílogo como asistente de dirección. Sería en 1984 cuando descubriría el mundo de los ordenadores llegando a sus manos un Sinclair ZX81 y más adelante un ZX Spectrum. De esta manera empezaría de forma autodidacta el desarrollo de sus primeros programas.

De esta manera llegaría a Opera Soft donde trabajará mano a mano con algunos de los desarrolladores más brillantes del software español: Paco Menéndez (La Abadía del Crimen), José Antonio Morales (Livingstone Supongo)y Paco Suárez (La Pulga). En 1987 saldría publicado su primer videojuego, Goody, publicado para Spectrum, Amstrad CPC, MSX, MSX-2 y PC. Goody mezclaba las plataformas y la aventura, en la misión de un ladrón de atracar un gran banco. En 1988 publicaría Sol Negro, un videojuego de acción basado en el film Lady Halcón. En 1989 trabajaría con José Antonio Morales en el desarrollo de Mot, basado en el cómic de Alfonso Azpiri y que resulta uno de los juegos más originales de la época. Su último proyecto sería Crazy Billiards, que mezclaba el minigolf y los billares. Nunca vería la luz ya que Gonzo Suárez abandonaría Opera Soft en 1989 sin el proyecto acabado. Terminaría recalando en Dinamic, donde estuvo muy poco tiempo y tan solo desarrolló junto a Javier Fáfula Arantxa Sánchez Vicario Tenis, que tampoco vería la luz debido a la inminente crisis de los 8 bits. Tras esos dos proyectos inacabados, dejaría el mundo de los videojuegos (aunque aún realizaría conversiones entre plataformas) para trabajar en el desarrollo de una heramienta de diseño gráfico para Ibertex. Pero el gusanillo de los videojuegos volvió a picarle y en 1996 funda Arvirago Software junto a Diego Soriano y Jon Beltrán. Comenzarían el desarrollo de HeadHunter, un videojuego de género arcade que tampoco vería la luz al no conseguir el apoyo de ninguna distribuidora.

A pesar de este nuevo fracaso su talento era innegable y llegaría a Pyro Studios para que fuera el director de un proyecto que terminaría convirtiéndose en el juego más exitoso de la historia del soft español: Commandos: Behind Enemy Lines. Este videojuego de estrategia basado en la Segunda Guerra Mundial, vendería mas de un millón y medio de copias en todo el mundo, llegando a ser número 2 en las listas europeas y número 3 en las mundiales. Tras esto publicaría Commandos: Beyond the Call of Duty y Commandos 2: Men of Courage, también con gran éxito. Tras este reconocimiento internacional dejaría Pyro Studios para retomar Arvirago Software, donde actualmente se encuentra desarrollando The Lord of Creatures.

En este vídeo podeis ver como era Goody, la opera prima de Gonzo Suárez:


En este vídeo podeis ver la intro de Commandos:

La Abadía del Crimen (1988)

El artículo de hoy pretendo que sea un particular homenaje (a la espera de hacer un monográfico) al desparecido Paco Menéndez, uno de los programadores más importantes en la Edad de Oro del Soft Español y creador de La Abadía del Crimen.

Para muchos éste es el mejor videojuego creado en España (con el permiso de Commandos: Behind Enemy Lines) y el punto álgido tanto del soft español como de su desarrolladora; Opera Soft. Aunque el videojuego no tuvo en su época todo el éxito que se merecía, con el tiempo se ha convertido en una obra de culto, que recientemente ha tenido su remake para Windows, guardando el espíritu original, pero con un lavado de cara en el aspecto gráfico.

La videoaventura se basaba en el popular libro de Umberto Eco «El nombre de la Rosa», uno de los libros favoritos de Paco Menéndez y que por aquella época contaba con una exitosa adaptación cinematográfica protagonizada por Sean Connery y Christian Slater. Desde Opera Soft se intentó que el juego fuera una adaptación oficial, pero no se llegó a un acuerdo con el autor, por lo que al final se le dió el nombre de La Abadía del Crimen.

La aventura contaba las andanzas de Fray Guillermo de Occam y su discípulo Adzo, que tendrían que investigar una serie de asesinatos en la abadía. Varios son los monjes muertos por una mano misteriosa y nuestros dos protagonistas son requeridos por el abad, que quiere zanjar el asunto antes de la visita de los representantes de la Inquisición.

El juego presentaba una perspectiva isométirca bastante novedosa. La programación fue a cargo de Paco Menéndez, mientras que de la creación de los escenarios se ocupó Juan Delcán, un arquitecto y artista gráfico. La colaboración de Delcán fue esencial para la ambientación del juego, ya que consiguio recrear fielmente una impresionante abadía con una gran cantidad de habitaciones. El juego era bastante complejo, pero igualmente apasionante, con una cantidad de enigmas y puzzles por resolver que suponían un verdadero quebradero de cabeza. Además teníamos el tiempo como otro factor más a tener en cuenta, dividiendo el juego en distintos días, y a su vez los días en distintos tramos (nona, visperas…). Ese tiempo había que tenerlo muy en cuenta ya que, debido al estricto reglamento de la abadía, debíamos compatibilizar nuestras pesquisas con ir a todas las misas y comidas.

El juego fue desarrollado por Menéndez primeramente en un Amstrad CPC. Las diferencias entre unas plataformas y otras, le obligó a reprogramarlo para ZX Spectrum 128 y MSX. La versión de PC la dejó en manos de Opera Soft , ya que no dominaba aquella máquina y no se veía con fuerzas de hacer una cuarta versión del juego. El juego sorprendió a propios extraños, en especial su apartado gráfico y su compleja IA, y su peculiar estilo sirvió de referencia para posteriores juegos como La Fuga.

No hubo secuelas oficiales, pero si mucho trabajo respecto al juego en el apartado de la emulación. Armando Pérez realizó una versión para MSX 2 que permitía guardar partidas y Manuel Pazos creó una versión de 16 colores para MSX 2, MSX 2+ y MSX Turbo R. Actualmente se llevan tres proyectos paralelos, por un lado Antonio Giner está realizando un remake en 256 colores con sonidos de calidad Sound Blaster, pudiéndose encontrar información en http://abadiadelcrimen.com/. Por otro lado se ha hecho una pseudosecuela titulada La Abadía del Crimen 2, aunque ultimamente anda algo parada. Por último inspirado en el mismo libro y en el juego original, se está desarrollando El Enigma de la Abadía, a cargo de Diego Cadenas con unos sorprendentes gráficos 3D.

En este video podeis ver como era el juego en su versión MSX:

Y en este otro un previo de El Enigma de la Abadía: