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Dark Seed II (1995)

Tras su exitoso debut con Dark Seed, Cyberdreams se convirtió en referente de los videojuegos de fantasía y ciencia ficción. Tras los lanzamientos de CyberRace y I have no mouth, and I must scream llegaba el momento de lanzar una secuela de su opera prima y en el último trimestre de 1993 se comenzó a gestar el proyecto.

El Director de Desarrollo de la compañía por aquellos días era David Mullich que se había sentido muy atraido por el trabajo artístico de la primera entrega, basado en las ilustraciones de H.R. Giger, pero pensaba que la historia no llegaba a un nivel parejo. Debido a esto, quiso poner el foco en la historia y buscaba a un escritor de cierto renombre. Aprovechando el cierre de la división de aventuras de Microprose, se hizo con los servicios de Raymond Benson, que había trabajado en juegos com Return of the Phantom, Stephen King’s The Mist o Ultima VII: The Black Gate, y que posteriormente llegó a ser el novelista oficial de James Bond.

El único problema es que Benson estaba comprometido ya con otra empresa y sólo podían contar con él durante tres meses. En enero de 1994 entregó un documento de diseño de 750 páginas y se fue a la otra compañía con la que se había comprometido, por lo que se tuvo que solicitar también la ayuda de los escritores John Sirley y Keith Herber que, principalmente, se dedicaron a la adaptación de los textos originales al universo de terror de H.R. Giger, el cual también dio pinceladas sobre que ilustraciones suyas podrían utilizarse. Hay que tener en cuenta que para este videojuego Giger no diseñó ilustraciones específicas, sino que se utilizaron anteriores trabajos suyos.

Dark Seed II retoma a Mike Dawson como protagonista, el cual sufre graves problemas de depresión por los hechos acaecidos en la primera entrega cuando salvó al Mundo de los Ancianos del Mundo Tenebroso. Para intentar recuperarse vuelve a su localidad natal. Allí su antigua novia del instituto, Rita, es asesinada y el propio Dawson es considerado por la policía como el principal sospechoso. Simultáneamente, descubre que los Ancianos han vuelto para vengarse de él, por lo que también tendrá que lidiar de nuevo con el Mundo Tenebroso.

Una vez que el diseño ya estaba listo, desde Cyberdreams decidieron externalizar la implementación del videojuego y la empresa canadiense Destiny Software Productions (responsable de juegos como Creepers y Origamo) fue contratada para realizar dicho cometido. Dicho proceso de programación comenzó en junio de 1994 y culminó con el lanzamiento del juego en la campaña de Navidad de 1995.

Dark Seed II es un point & click clásico que se sustenta más en los diálogos y la investigación que en los puzles en sí, a los que se unen pequeños minijuegos en puntos en concreto. La historia desarrollada por Raymond Benson se encuentra muy inspirada en la serie Twin Peaks que había triunfado por aquellos días. Tanto es así, que da la sensación de que el juego podría sostenerse solamente con la trama de la investigación del asesinato. De hecho, el guión parece un poco deslabazado en la relación con el Mundo Tenebroso, donde se nota en exceso que el peso de esta parte recayó en otros autores, de tal manera que todo lo que se refiere a la venganza de los Ancianos está demasiado forzado, lo que afecta a varios puzles que requieren el cambio de dimensión sin que esté realmente justificado por el argumento. Por todos estos motivos, en ocasiones la historia, que no tiene un camino lineal para desarrollarse, se vuelve un tanto farragosa y, en ocasiones, puede provocar que el jugador se pierda y se limite a resolver puzles sin saber qué está pasando.

En el trabajo artístico hay un cambio radical respecto a la primera entrega. El estilo pasa a ser de corte realista con la inclusión de actores digitalizados sobre unos escenarios muy detallados. De nuevo se vuelve a notar el peso de la parte de investigación, ya que se echa de menos el tono ocre del primer juego que tanto ayudaba a la ambientación. Por otro lado, es notable una diferencia estilística entre los escenarios del mundo real creados por Jeff Hilbers (antiguo compañero de Mullich en Walt Disney Company) y los escenarios del Mundo Tenebroso basados en la obra de Giger, el cual participó indirectamente como asesor. Para terminar el popurrí de estilos, como era habitual en aquella época, se introdujeron pequeñas escenas cinématicas en 3D a modo de interludios entre distintas zonas.

Hay que destacar en el trabajo técnico el esfuerzo por la localización, ya que los escenarios fueron modificados en cada zona de venta para tener la cartelería de la ciudad (por ejemplo, el letrero que pone «Feria») en el idioma correspondiente sin que la modificación fuese notable visualmente. De igual manera, tenemos un trabajo de doblaje muy encomiable para el menor cuidado que se ponía a este aspecto en aquellos días. Quizá sea en las traducciones de los textos de los diálogos donde haya un trabajo más deficientes, con algunos errores ortográficos y gramáticales.

En resumidas cuentas, estamos ante una aventura gráfica con un gran apartado técnico que resulta muy interesante en lo que se refiere a la parte de la investigación del asesinato pero que pierde ritmo en la parte del Mundo Tenebroso por su falta de incidencia, a pesar de contar con el apartado artístico más interesante.

En estos vídeos podéis seguir nuestra guía del juego:

Origamo (1994)

Hoy presentamos un curioso videojuego de habilidad, cuyo concepto está basado en el origami, el arte de origen japonés del plegado de papel, que en castellano también se conoce como ‘papiroflexia’. El videojuego fue lanzado en 1994 bajo el título de Origamo por parte de Quantum Quality Productions (compañía subsidaria de American Laser Games), y cuyo desarrollo fue llevado a cabo por Destiny Software.

¿Y cómo se puede traspasar el origami a un videojuego? Realmente Origamo toma el arte japonés de forma más bien conceptual, intentando darle un nuevo punto de vista a los videojuegos de puzzles similares a Tetris. En Origamo nos adentraremos en un laberinto en el cual tendremos que ir pasando por diversas habitaciones para encontrar la salida, ofreciéndonos el juego un reto distinto propuesto por el guardián de cada habitación.

Cada nivel nos presenta una figura de tonos grises, compuesta por piezas de formas geométricas que se asemejan a las que forman las figuras de origami. En la parte inferior de la pantalla tenemos una cinta transportadoras, donde encontraremos diversas figuras pequeñas origami de colores. Nuestra misión será rellenar la figura grande gris con estas pequeñas de colores (las cuales podremos girar), antes de que la cinta transportadora se llene y perdamos la partida.

En ocasiones veremos que la cinta se nos llena y no encontramos la pieza que nos hace falta, por lo que el videojuego nos permite tirar piezas al «basurero». Aunque las piezas que mandemos allí nos volveran a aparecer, nos permitirá tener un pequeño hueco para que aparezcan piezas nuevas. Por otro lado, la figura en gris, veremos que está compuesta por piezas con un grabado distinto. Si rellenamos todas las piezas del mismo tipo, desaparecerán todas las piezas de la cinta dándonos un poco de alivio.

A pesar de la sencillez del planteamiento, el aspecto artístico está bastante cuidado, dotándole de una estética muy colorida y particular. Dentro del apartado sonoro, nos encontramos con una banda sonora que, en un principio, resulta interesante pero que termina haciéndose repetitiva. Por contra, los efectos sonoros son muy limitados, aunque en realidad carece de importancia dada la mecánica del juego. El nuevo planteamiento dentro del género de habilidad lo convertía en un videojuego bastante original y, a pesar de la posible sensación inicial, muy divertido, por lo que, a pesar de que en su momento pasó bastante inadvertido, se ha convertido en un título de culto para los incondicionales del género.

En este vídeo podéis ver cómo es el juego: