Indianapolis 500 (1989)

En Estados Unidos el mundo del motor nada tiene que ver con Alonso, Schumacher y compañía, la Fórmula 1 no les suena de nada. lo suyo es las carrera de Fórmula Indy y sobre todo las 500 Millas de Indianapolis que se celebran en el Indianapolis Motor Speedway. El juego al que nos referimos hoy se centra en esta competición. Fue el primer juego de carreras de Papyrus Design Group, que años más tarde cogerian gran fama con sus series Nascar racing e IndyCar Racing. Fue distribuido por, en aquella época, la gran compañía exclusiva de videojuegos deportivos: Electronic Arts.

La principal novedad que alejaba a Indianapolis 500 de todos los juegos de carreras de la época es que su rumbo se despegaba del concepto arcade de los videojuegos de este tipo. Desde Papyrus intentaron realizar un simulador más que un simple juego de carreras donde simplemente tener unos buenos reflejos eran suficientes para jugar.

Lo primero destacable eran sus impresionantes gráficos 3D, no se había visto nada igual hasta la época. Y además no había PC que no fuera capáz de correr el juego, sus requerimientos eran bajísimos. Además una cantidad de cámaras multiángulo muy impresionante que no dejaba rincón del circuito escondido. A esto había que añadir una banda sonora excelente a cargo de Rob Hubbard.

Respecto al juego nos encontramos con una simulación real. Teníamos tres coches distintos a elegir con sus características propias. Teníamos que dedicidir el reglaje, la presión de los neumáticos y cuanta cantidad de combustible poníamos en el depósito. Existían tres modos de juego: 10, 30 y 200 vueltas. Mientras mayor era el número de vueltas, mayor el nivel de realismo. Porque en los niveles altos había que tener en cuenta otra cosa: si te chocas, fuera de la carrera. Lo de los choques era lo más espectacular, pudiéndose ver las piezas del coche volar por los aires. Todo esto lo podíamos ver repetido desde las diferentes cámaras.

El realismo también afectaba a la dificultad: si no hacías una buena calificación olvídate de ganar la carrera. Nuestro coche no es especialmente más rápido que los demás y en muchas ocasiones podíamos ver como nos pasaban sin remedio. Por otra parte en las 200 vueltas había que calcular muy bien la cantidad de combustible y las veces que parábamos en boxes para hacer una buena estrategia que nos llevara al triunfo.

Indianapolis 500 puso la primera piedra en el género de los juegos de carreras enfocados a la simulación. De hecho los posteriores IndyCar Racing y Nascar Racing eran muy similares, simplemente con mejoras técnicas (y más circuitos, en este solo había uno).

En este video podeis ver los espectaculares gráficos y cámaras del juego:

4 pensamientos en “Indianapolis 500 (1989)

  1. encefalogramaplano

    A mí nunca me gustaron mucho los juegos de carreras. Ni los más arcades, tipo Out Run, ni los más realistas, como el Indi 500. Lo jugué porque me atrajo la banda sonora de Rob Hubbard, uno de los más grandes en el panorama de las bandas sonoras para videojuegos. Pero no pasé de apenas unas horas de vueltas hasta cansarme y, si mi memoria no me traiciona, la banda sonora de este juego en concreto tampoco fue tan buena. Aunque para serte sincero apenas recuerdo ya bandas sonoras salvo la de Parallax, de Martin Galway, que me fascinó particularmente o las de “Last Ninja”, maravillosas. Te hablo de sus versiones originales, porque de remixes ya he escuchado un mogollón de Commodore 64. Algunos son muy buenos. La mayoría, del montón.

    Volviendo al mundo de los videojuegos de coches, creo que el único juego de coches al que he dedicado más tiempo y del que no me importaría ver un remake es el Racing Destruction Set. Una maravilla.

    Menudo rollo… Me callo 🙂

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  2. jaimixx

    Los juegos de carreras de coches tampoco son mis favoritos, pero tengo que reconocer que en el caso de Indy 500 me enganchó y mucho. Desde luego, lo que si hay que darle es que intentó algo diferente. Respecto a la banda sonoa, a mi me parece buena, el problema, que solo sale en la presentación y luego ni siquiera en el menú hay más música, en fin, supongo que en aquella época fue para ahorrar memoria y no gastar los 1.44 Mb de un disquette.

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