A Toda Máquina XXII: ColecoVision

Nos encontramos en 1982 y el mercado de los videojuegos empieza a ser una realidad, gracias en buena parte por el éxito que estaba teniendo la Atari 2600. De esta manera, muchas compañíoas quieren subirse al carro de este emergente negocio, siendo la máquina que referenciamos hoy, una de las que más competición le dió a la consola de Atari. No obstante, no sería la primera vez que Coleco (Connecticut Leather Company) se aventurara en el mundo de los videojuegos, ya que se iniciaría en 1976 con el lanzamiento de una máquina de Pong bajo el nombre de Coleco Telstar. La ColecoVision intentaba ser un rival serio de la Atari 5200, consola que no conseguiría el éxito de su predecesora, a pesar de ser superior técnicamente a la máquina de Coleco.

El primer golpe encima de la mesa lo da al hacerse con la licencia del éxito del momento, Donkey Kong, y conseguir que la prensa de la época afirme que su versión es un port prácticamente idéntico que el de la máquina recreativa. Este juego, además, se incluía en el mismo pack que la videoconsola, lo que ayudó a ser un bocado apetecible para los usuarios. Todo esto, unido a la distribución por parte de CBS Corporation, ayudó a una buena salida de la consola, con un millón de máquinas vendidas en el primer año, sin embargo, la Crisis del Videojuego de 1983 afectaría gravemente a la consola y en 1984 sería descatalogada, a pesar de haber conseguido vender 6 millones de unidades y ser una de las consolas más exitosas de su generación.

La ColecoVision contaba con un procesador Zilog Z80 a 3,58 MHz. Texas Instruments fue el encargado de la capacidad gráfica, contando con una tarjeta de vídeo que soportaba 16 colores y 32 sprites, con una resolución de 256×192 pixels. La misma empresa se encargaría del sonido, teniendo tres generadores de tono y uno de ruido. El control era rectangular y contaba con un teclado numérico, que no tendría un uso muy práctico, e incluso dificultaría la experiencia de juego en algunos casos. No obstante aparecerían dos controles alternativos: Roller Controler, que sería un trackball, y Super Action Controler, un espectacular mando que contó con una buena campaña de márketing.

Una de las principales características de la consola era su enorme capacidad para soportar módulos de expansión. El primer módulo de expansión permitía utilizar cartuchos de la Atari 2600, lo que aumentaba exponencialmente el catálogo de 145 títulos con el que contaba la máquina. Como era de esperar, este módulo no gustó nada a Atari que demandó a Coleco, pero perdería la causa al ser ambas máquinas creadas con componentes comunes. No solo eso, ya que la sentencia permitió a Coleco a hacer un clon exacto de la Atari 2600 bajo el nombre de Coleco Gemini.

El segundo módulo de expansión era un volante similar al que aparecía en algunas máquinas recreativas y que estaba pensado para usarse en los juegos Turbo (juego al que acompañaba), Destructor y Dukes Of Hazzard. La tercera expansión se presentó como el complemento definitivo para la consola, ya que la convertía en un ordenador personal, incluyendo un teclado y una grabadora de cassettes. Se proyectaría un cuarto módulo de expansión para ejecutar juegos de la Mattel Intellivision, pero no terminaría de ver la luz.

En este vídeo podéis ver un anuncio promocional de la consola de la época:

Y en este, un anuncio promocional de su versión de Donkey Kong:

0 pensamientos en “A Toda Máquina XXII: ColecoVision

  1. Raiders

    Y como no me ponga música se escucha el silbido del viento xD

    PD: para el sistema del anti spam, la respuesta a qué forma tiene un balón de fútbol no es ni esfera ni redondo xD

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